CHOQUE FÉMORO-ACETABULAR (CFA)
 
 

¿Qué es el choque o impingement fémoro-acetabular?

 
El CFA es una causa frecuente de artrosis secundaria de la cadera y se caracteriza por anomalías anatómicas que no permiten un adecuado movimiento entre la cabeza del fémur y el acetábulo.
 
Puede haber muchos desencadenantes previos, tanto patologías previas de la cadera como la Enfermedad de Perthes o la displasia acetabular; en otros muchos casos, será la actividad física (deportiva o laboral) la que determine su aparición.
 
El CFA es la causa de dolor en la cadera más frecuente en el deportista según publicaciones de las principales revistas americanas, aunque ni mucho menos esto quiera decir que sólo la desarrollen ellos.
 

Tipos de CFA.

 
Existen 2 tipos que pueden aparecer de forma independiente o a la vez:
 
  • Tipo leva (cam): el problema se encuentra en la cabeza femoral, en la unión entre cabeza y cuello presentando un abultamiento o giba en esta zona que, a la flexión de la cadera, choca  con la pared anterosuperior del acetábulo. 
 
  • Tipo pinza (pincer): el problema está en el acetábulo donde hay un sobrecrecimiento o malposición de su pared anterosuperior que, a la flexión de la cadera, choca contra la cabeza del fémur.
 

¿Cuáles son los síntomas?

 
Suele aparecer como un dolor inguinal y, en menor frecuencia, en la región trocantérea (cadera), glúteos o en la cresta ilíaca.
 
El dolor se presenta durante o después de la práctica deportiva, cuando se permanece un rato sentado o bien al levantarse. También puede manifestarse como una lenta pérdida de la movilidad de la cadera, con mínimo dolor asociado al inicio. Puede aparecer el dolor en la cadera al caminar largos períodos, gestos habituales como salir del coche o elevar una pierna sobre otra al estar sentado.
 

¿Cómo se diagnostica?

 
Es muy habitual que esta patología pase desapercibida al tratarse habitualmente de pacientes jóvenes, muchas veces deportistas, que ha acudido en multitud de ocasiones a diferentes profesionales para tratar el dolor de esa cadera en la que se habla de tendinitis del psoas, trocanteritis, sacroileítis… y la falta de una adecuada exploración y de conocimiento de esta patología no llevarán al diagnóstico hasta dar con la causa que la desencadena.
 
La entrevista con el paciente y la exploración física orientarán hacia la existencia de CFA. Con las radiografías ya podemos evidenciar la sospecha inicial y completar el estudio de forma definitiva con RMN, TAC… en las que, la utilización del contraste, ayuda a conocer mucho más la patología de la cadera ya que permite estudiar la lesión del labrum o rodete acetabular.
 
 

Tratamiento conservador.

 
Una vez diagnosticado el CFA, las primeras propuestas al paciente son el uso de medicación antiinflamatoria y un protocolo de fisioterapia: corrección o modificación de movimientos, descargar musculatura afectada… en muchos casos, requiere incluso el cese temporal de la actividad física, sobre todo en corredores, para evitar los impactos.
 
Las infiltraciones intraarticulares pueden hacer que mejore el dolor pero es obvio que la patología no desaparecerá.
 

Tratamiento quirúrgico

 
En la actualidad la artroscopia de cadera gana adeptos y goza de popularidad en el mundo de la traumatología ya que se trata de una intervención mínimamente invasiva, que permite tener una visión del interior de la articulación de la cadera, mediante la introducción de una pequeña cámara. La duración aproximada es 2 horas, precisa mínimas incisiones y se realiza con anestesia general.
 
 
 
También se realiza por cirugía abierta, es decir, con incisiones o heridas quirúrgicas de aproximadamente 8 cms (en los casos minimamente invasivos) o algo mayores según precise el caso.
 
El objetivo en ambos casos es remodelar la articulación de la cadera para que su función sea lo más cercana a la normalidad con desaparición del dolor en la zona.
 
… y recuerde, ante cualquier duda, consulte con su traumatólogo.
AVISO: Los contenidos de este documento son para su información y no sustituyen en ningún momento el consejo de su médico. Recomendamos siempre la consulta con el especialista y no nos hacemos responsables de problemas derivados de malinterpretaciones del contenido de este documento.
© Dr. Eduardo J. DELGADO TORNÉ. 2013

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