ROTURA AGUDA DEL TENDÓN DE AQUILES
 
 

¿Qué es la rotura aguda del tendón de Aquiles?

 
La rotura aguda del tendón de Aquiles (parcial o completa) es una lesión no tan rara entre la población, de hecho cada vez se dan más casos debido a la práctica de deporte ocasional sin calentamiento previo ni preparación física adecuada. Esta lesión es mucho más frecuente entre las personas que hacen deporte como una forma de ocio (pádel, fútbol. baloncesto…), aunque no es raro que aparezca en gestos súbitos que implican a esta musculatura incluso fuera del ámbito deportivo.
 

¿Qué es el tendón de Aquiles?

 
Los músculos gastronemios (gemelos) se unen al sóleo en su porción distal para insertarse en el calcáneo formando el denominado tendón de Aquiles. Los músculos gastronemios tienen la particularidad de ser biarticulares, es decir que sobrepasan dos articulaciones (la rodilla y el tobillo). La disposición de este grupo muscular bajo una extrema y rápida contracción excéntrica (rodilla en extensión y tobillo en dorsiflexión) produce una sobrecarga de distracción, la cuál ha sido referida como causante de la disfunción del tendón.
El tendón de Aquiles es un cordón fibroso fuerte que conecta los músculos de la parte posterior de la pantorrilla (2 gemelos + 1 sóleo = tríceps sural) con el hueso del talón. Este tendón se puede romper por completo o parcialmente.
 
Si tuvieras una ruptura del tendón de Aquiles, sentirías un crujido o chasquido en la zona,  seguido de un dolor inmediato agudo en la parte posterior del tobillo y la pierna que suele afectar a tu capacidad para caminar correctamente. La cirugía es a menudo la mejor opción de tratamiento para reparar una rotura total del tendón de Aquiles. Para muchas personas, sin embargo, el tratamiento no quirúrgico funciona igual de bien, siempre pensando en población que no realiza deporte o teniendo en cuenta factores como edad, tipo de rotura y actividad futura a realizar.
 

Causas.

 
La etiología de las rupturas espontáneas del tendón de Aquiles continúa siendo  desconocida, pero las causas pueden ser simples o multifactoriales. Tres factores predisponen a un individuo a sufrir esta lesión:
 
  • Mecánico: una contracción súbita e intensa del complejo músculotendinoso puede generar una tensión excesiva en el tendón y lesionarlo. También por microtraumatismos repetitivos secundarios a un sobreuso.
 
  • Vascular: las lesiones del tendón de Aquiles son comúnmente limitadas a un segmento hipovascular o “zona crítica”, comprendida entre 2 y 6 cm de su inserción en el calcáneo,
 
  • Integridad de los tejidos: varios estudios han revelado que los tendones que se rompen tienen cambios degenerativos preexistentes que incluyen: degeneración hipóxica, degeneración  mucoide, tendolipomatosis y calcificaciones.
 
 
Se han descrito algunos factores de riesgo:
 
  • Actividad deportiva: especialmente en deportistas de fin de semana u ocasionales.
  • Presencia de áreas previas de tendinosis o degeneración intratendinosa.
  • Utilización de corticoides en forma local (infiltraciones) o, menos frecuente, sistémica.
  • Uso de antibióticos del grupo de las fluoquinolonas como el ciprofloxacino.
  • Antecedentes de gota: la presencia de tenosinovitis y acúmulo de cristales de ácido úrico a nivel del tendón causan la ruptura.
  • Presencia de un pie hiperpronado.
  • Enfermedades reumáticas: artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico y otras (quizá esté influido este punto por el tratamiento crónico con corticoides).
 

Síntomas.

 
  • Dolor intenso en el momento de la rotura.
  • Signo de la pedrada: ruido seco o chasquido cuando ocurre la lesión sin existir traumatismo alguno. El paciente siente como si hubiera recibido una pedrada o latigazo.
  • Inflamación cerca del talón, región aquílea, asociado con una discontinuidad que llamamos signo del hachazo o gap. El hematoma puede tardar unos días en aparecer.
  • Incapacidad de doblar el pie hacia abajo o “empujar” la pierna lesionada al caminar.
  • Incapacidad para ponerse de pie en puntas de pie sobre la pierna lesionada.
 

Diagnóstico.

 
En general, los síntomas que relata el paciente, junto com la exploración realizada por el Traumatólogo suele ser más que suficiente para diagnosticar esta lesión.
 
Si hay alguna duda sobre el alcance de la lesión en el tendón de Aquiles – ya sea total o parcialmente roto – podemos recurrir a la ecografía o resonancia magnética según criterios médicos. En la mayoría de casos es tan evidente que no se precisan estos estudios.
 

Tratamiento.

 
El mejor tratamiento para una ruptura del tendón de Aquiles a menudo depende de su edad, nivel de actividad y la gravedad de su lesión. En general, los más jóvenes y personas activas suelen optar por la cirugía para reparar un tendón de Aquiles roto completamente, mientras que las personas mayores son más propensos a optar por un tratamiento no quirúrgico.
 
TRATAMIENTO CONSERVADOR:
No se realiza para roturas completas en deportistas pero sí puede optarse en personas mayores y en casos individualizados. Este enfoque generalmente involucra el uso de un yeso o una bota para caminar con cuñas para elevar el talón, lo que permite que los extremos del  tendón cicatricen. Este método puede ser eficaz, y que evita los riesgos, tales como infección, asociados con la cirugía. Sin embargo, la probabilidad de re-ruptura puede ser mayor con un enfoque no quirúrgico y la recuperación posterior puede ser más lenta.
 
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO:
La cirugía es el tratamiento común para una rotura completa del tendón de Aquiles. El procedimiento general consiste en hacer una incisión en la parte posterior de la pierna y suturar los extremos del tendón. Dependiendo de la condición del tejido desgarrado, la reparación puede ser reforzada con otros tendones.
Los índices de re-ruptura del tendón con este tipo de tratamiento son más bajos (inferiores  al 3%). En el postoperatorio se debe inmovilizar el tobillo con una férula de yeso en equino leve durante 3 semanas sin carga. A continuación se coloca una bota en neutro que permite la carga durante otras 3 semanas y se inicia la fisioterapia. Estos plazos son variables según rotura, sensaciones durante la cirugía y tipo de paciente con el que tratemos.
 
TRATAMIENTO REHABILITADOR:
Después del tratamiento conservador o quirúrgico, debe iniciarse un completo programa de fisioterapia para reestablecer la función del tendón reparado y la musculatura implicada.
 
 
… y recuerde, ante cualquier duda, consulte con su traumatólogo.
AVISO: Los contenidos de este documento son para su información y no sustituyen en ningún momento el consejo de su médico. Recomendamos siempre la consulta con el especialista y no nos hacemos responsables de problemas derivados de malinterpretaciones del contenido de este documento.
© Dr. Eduardo J. DELGADO TORNÉ. 2013

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