PIE PLANO INFANTIL
 
 

¿Qué son los pies planos? 

En general cuando hablamos de “pies planos” nos referimos a aquellos pies con una amplia área de contacto plantar y con una disminución del arco interno.
El problema surge cuando lo queremos definir médicamente. En primer lugar porque este término agrupa situaciones muy diferentes que van desde una simple elasticidad aumentada a una deformidad ósea severa. En segundo lugar porque el propio concepto de “pie plano” ha cambiado a lo largo del tiempo. 
 
Clásicamente se hacía una descripción puramente morfológica de “pie plano” como aquella disminución o desaparición de la bóveda  o arco plantar asociada a un aumento de la eversión del talón (desviado hacia afuera). Hoy en día, incluyendo los nuevos estudios de análisis de la marcha, hacemos una definición más dinámica y consideramos el pie plano como aquella situación en la que hay una imposibilidad de obtener la eficacia máxima durante la marcha en el momento de la fase de propulsión.
 

¿Cómo se forma el arco interno del pie?

El arco longitudinal plantar se desarrolla durante los primeros 6 o 7 años de la vida, pero, con un amplio espectro de normalidad, tanto por lo que hace referencia al momento de aparición como a su magnitud o altura. 
 
De la misma manera que los niños de una misma edad tienen alturas diferentes, las alturas de sus arcos plantares son también diversos. Por esto, podemos considerar los “pies planos flexibles” como una situación normal del desarrollo de la bóveda plantar de los niños.  
 
Por otro lado, en aquellos niños con un alto grado de laxitud generalizada los “pies planos flexibles” persistirán como una variante de la normalidad durante la infancia.   
 

¿Son frecuentes?

La verdadera incidencia de “pies planos flexibles” no es conocida, fundamentalmente porque no hay un acuerdo con los criterios clínicos y radiológicos que definen el pie plano. 
 
De todas maneras, es un hecho bien conocido que la presencia de “pies planos flexibles” es casi constante durante la primera infancia, muy frecuente en los niños más mayores y cerca de un 15% de los adultos.   

¿Qué ha de hacer el médico?  

El traumatólogo que es consultado por unos supuestos pies planos en un niño ha de indagar sobre una serie de cuestiones: ¿cuál es la preocupación de la familia?, ¿fueron tratados los padres por pies planos?, ¿con qué resultado?, ¿utiliza el niño calzado especial o plantillas? Las respuestas a estas preguntas permitirán una orientación de las inquietudes familiares.
 
La inmensa mayoría de los niños que consultan por “pies planos” son estrictamente normales, pero esta visita al traumatólogo puede ser la excusa para una valoración médica que o bien permitirá descartar cualquier alteración grave del pie, o bien, con más frecuencia, evitará iniciar un tratamiento innecesario e ineficaz en un niño normal con unos “pies planos flexibles” que evolucionarán espontáneamente hacia la normalidad. 
 
Durante la evaluación clínica conviene, en primer lugar, estudiar si se trata de un niño con un alto grado de laxitud o flexibilidad.
 
Después, y en la posición de pie, observaremos la disminución del arco longitudinal plantar y el valgo (desviación hacia afuera) del talón. Los “pies planos flexibles” se pueden corregir activamente por acción de la musculatura inversora del pie (músculos tibial posterior y tríceps sural) como se demuestra cuando se pide al niño que se ponga de puntillas. También aparece el arco plantar cuando el niño no apoya el pie o cuando se realiza de forma pasiva una flexión dorsal del dedo gordo (maniobra de Jack). 
 
Si el traumatólogo llega a la conclusión de que se trata de un pie plano elástico orientará a la familia sobre la conveniencia de no utilizar plantillas o zapatos ortopédicos. Si se descubre que el pie presenta una deformidad ósea específica (muy infrecuente) el traumatólogo orientará sobre el tratamiento más apropiado.
 

¿Se deben colocar plantillas o botas ortopédicas? ¿Se deben operar?  

 
En este sentido conviene saber cuáles son las características de los pies de la gente que siempre ha ido descalza y por lo tanto nunca ha llevado plantillas ni botas ortopédicas. Todos ellos presentan una movilidad muy buena, en especial del antepié y el arco longitudinal está presente de forma constante, si bien con alturas variables, y no se asocia eversión del talón. Destaca siempre, eso sí, el engrosamiento de la piel plantar con frecuencia hasta de un centímetro. Ello nos habla en contra del uso de dispositivos ortopédicos.
 
Las plantillas son unos aparatos ortopédicos que permiten modificar el apoyo de la planta del pie. Son útiles en el tratamiento de diversas afecciones de los pies, en especial, aquellas situaciones que por sobrecarga de determinadas zonas se producen callosidades o dolor. Sin embargo, no se ha demostrado que las plantillas puedan corregir o “curar” los pies planos. De hecho sólo controlan la posición en el momento de apoyo del pie, pero no intervienen en la forma que finalmente tendrá este pie. Por contra, se ha de tener en cuenta que utilizar una plantilla ortopédica para un pie plano flexible puede hacer menos confortable el calzado.
 
El calzado de los niños ha de considerarse como una simple parte de su vestimenta y no como una arma terapéutica capaz de corregir deformidades del niño o prevenir alteraciones funcionales durante su vida adulta. Hasta el momento, ningún estudio ha podido demostrar que el desarrollo del arco longitudinal plantar pueda ser modificado por la utilización de un tipo especial de calzado o por la colocación de plantillas especiales dentro del zapato. Por el contrario, el zapato puede potencialmente ser el responsable de algunas afecciones del antepié al producir roces o posiciones inadecuadas de los dedos.
 
El calzado del niño debe ser de una medida adecuada, suficientemente amplio para evitar compresiones del pie, pero que se adapte correctamente a la forma del pie. La suela ha de ser flexible para permitir los movimientos de todas las articulaciones. El material de cuerpo del zapato debe permitir la transpiración del pie.
 
La corrección quirúrgica sólo está indicada en casos de pies planos patológicos y sintomáticos, es decir,  en aquellas deformidades asociadas a enfermedades o cambios estructurales de los pies que sean dolorosos o con una deformidad progresiva. En la práctica asistencial son casos muy infrecuentes.   
 

¿Pueden provocar problemas de adulto? 

Los padres suelen mostrar su preocupación por el hecho de no tratar a tiempo unos presumibles “pies planos” que podrían provocar en un futuro una alteración de la marcha del niño o incapacidades durante su vida adulta.
 
Una manera sencilla de comprobar el buen pronóstico a largo plazo de los pies planos flexibles es observando  el número de pacientes adultos que consultan y son tratados por presentar unos pies planos valgos dolorosos. Así, podemos comprobar cómo en culaquier Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica de cualquier hospital las consultas o intervenciones quirúrgicas por esta causa son muy infrecuentes. 
 
 
… y recuerde, ante cualquier duda, consulte con su traumatólogo.
AVISO: Los contenidos de este documento son para su información y no sustituyen en ningún momento el consejo de su médico. Recomendamos siempre la consulta con el especialista y no nos hacemos responsables de problemas derivados de malinterpretaciones del contenido de este documento.
© Dr. Eduardo J. DELGADO TORNÉ. 2013

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